Sanando a Tu Niño Interior

Todos tenemos hermosos recuerdos de nuestra infancia, una etapa en la que nuestro niño interior era él/ella misma, disfrutaba la vida en plenitud, sin preocupaciones, sin crisis existenciales, sin carencias… o al menos conscientemente…



Sin embargo, también todos tenemos recuerdos desagradables de esos años, de esa etapa de mayor vulnerabilidad, en donde la inocencia era tal que el no juicio y no cuestionamiento creó improntas o programaciones subconscientes que hoy siguen corriendo en piloto automático en tu vida y son sin duda alguna, las causas principales por las que no logras avanzar en tu desarrollo personal.


Al inicio es normal que te cueste un poco de trabajo recordar o reconocer qué fue aquello que lastimó a tu niño interior, eventos que marcaron tu infancia y la fueron ensombreciendo.


Se requiere una voluntad sólida para traer a tu presente momentos de dolor, angustia, tristeza y otras emociones que vuelven a sentirse presentes e incluso, pueden abrir esa herida que creías ya sanada.


Sin embargo, poder darle ahora a tu niño interior el apoyo, amor, comprensión y reconocimiento que no tuvo hace años está en tus manos, eres incluso, la única persona capaz de hacerlo, eres entonces completamente responsable de brindar y sanar a tu niño interior para que logre ser feliz.


Una manera poderosa para sanar a tu niño interior es a través de la gratitud.


Tómate unos minutos para que en total calma y armonía contigo mismo evoques a tu niño interior, puede incluso ser de mucha ayuda ver fotos de tu infancia antes de este ejercicio.

Cierra tus ojos y trae a tu escenario de conciencia a ese niño, a esa niña.


Obsérvalo sin juicio, sin críticas, sin etiquetas, sólo obsérvalo…


Pregúntale: ¿cómo estás? Pídele que te cuente algún evento en el que se sintió triste, enojado o desesperado y escúchalo, siéntelo, obsérvalo…


Sigue preguntándole los detalles de ese evento: ¿en dónde ocurrió? ¿quiénes estaban presentes? ¿cómo estaba vestido? ¿qué estaba haciendo? ¿qué interpretación le dio al evento? ¿qué se dijo a si mismo de sí mismo con esa experiencia?


Una vez que haya terminado de contarte el evento pregúntale ¿qué le gustaría hacer al respecto? ¿qué quiere hacer?


Reconoce su emoción y reconócele que tiene toda la razón para sentirse así.


No intentes darle largas y complejas explicaciones de por qué las cosas fueron de esa manera, tu niño interior no entiende razones… sólo siente e interpreta…


Menciónale que estás muy orgulloso de él, que hizo lo mejor que pudo en ese momento y que tu como adulto le quieres agradecer por su valentía, por haber logrado salir adelante aún y a pesar de las dificultades.


Permítele ver cómo gracias a ese evento negativo el adulto de hoy no solo está vivo, sino que además, ese evento fortaleció su espíritu, su carácter y le ha permitido salir adelante en la vida.


Menciónale con claridad el regalo que esa experiencia les ha dado, por ejemplo si la experiencia del niño interior fue de abuso agradécele porque hoy eres valiente, quizás la experiencia fue de abandono pero que gracias a eso hoy eres independiente.


Recuérdale que siempre hay una lección de grandeza en toda experiencia cuando se observa con claridad.


Agradécele, abrázalo y muy importante: recuérdale que hoy estás tu para él, que ahora te tiene a ti, que vas a cuidar de niño interior con todo el cariño y respeto que merece.


Al abrir tus ojos te sentirás mucho mejor, más ligero, más congruente, más en paz y profundamente agradecido porque lograste hacer ese viaje y desempolvar a ese niño que vive y vivirá siempre en ti pero ahora de la manera correcta.


Desde ya te felicito por atreverte a hacer el ejercicio, porque sanar al niño interior te demanda mucho valor y total honestidad, es uno de los grandes regalos que puedes darte a ti mismo en conciencia.

💗."En amor y en consciencia Circe Rodríguez"🌸.

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