La ausencia de límites en tu vida es una forma de auto-agresión.



Hablar de establecer límites en las relaciones interpersonales puede parecer, para algunas personas, la manera en la que se restringe la forma de ser de alguien, sin embargo, la verdad, es que el precio que se paga por no establecer límites es muy alto e impacta tremendamente en la auto confianza y puede incluso ser una manera de auto agresión.

Los límites son acuerdos que se establecen para dar orden y estructura en la convivencia armoniosa entre las personas y contigo mismo, son de hecho, indispensables en la vida de todo ser humano para que, desde los primeros años de edad, la psique tenga la mejor contención y dirección hacia su más pleno y sano desarrollo.

Pero desafortunadamente en muchas ocasiones el sistema familiar, educativo y social no contribuye a la construcción sana de límites y lo único que hace es confundir límites con limitación, imposición, autoritarismo y hasta agresión.

Cuando un padre de familia quiere que su hijo llegue a cierta hora de una fiesta, impone su criterio personal, sin tomar en cuenta la opinión del hijo. En la mente del padre está la creencia que si no le pone de esta manera “límites” no lo obedecerá y perderá autoridad.

Pero ¿qué pasaría si se entablara un diálogo armonioso con el hijo para acordar la hora correcta para él de llegar? Seguramente se estarían fomentando al interior de la relación padre-hijo, valores como la confianza, empatía, apoyo, amor y por supuesto que se estaría enseñando al hijo a establecer límites.

Una persona que en su infancia no aprendió a establecer límites, sino que vivió limitaciones e imposiciones, es un adulto con conductas agresivas, de manipulación, poca tolerancia a la frustración y un deterioro importante en su auto confianza.

Le es casi imposible establecer límites con sus padres, pareja, hijos, jefes, amigos, etc, es decir, impacta en absolutamente todas las áreas de su vida. Vive queriendo complacer a todos y principalmente a él mismo, sin importar que incluso, la acción tenga una repercusión poco favorable en su vida.

Por ejemplo, un adulto que no sabe establecer límites, puede considerar que fumarse 2 cajetillas de cigarro al día está bien, se molesta si alguien le sugiere que considere al menos, disminuir la cantidad, justifica con argumentos hasta violentos el por qué fuma dos cajetillas diarias… la verdad es que no sabe ponerse límites a él mismo y así se está auto agrediendo.

Aprender a poner límites tiene entonces mucho que ver con la comunicación asertiva, contigo mismo en primer lugar y con las demás personas en segundo término. La pregunta clave que puede ayudarte a establecer límites es

¿Qué es bien para mi en este momento?

Tomando en cuenta que bien, es un estado de bienestar y plenitud, en donde tu te sientes desde lo más profundo de tu ser en armonía con todo el entorno.

Difícilmente una persona podría responde que bien para ella es fumar 2 cajetillas de cigarros ¿no crees? Si su respuesta fuera afirmativa es muy claro que quien ha contestado es su ego, sus heridas emocionales que siguen buscando afuera cubrir un vacío interno.

Aprender a poner límites en tu vida sin duda te brindará beneficios como:

Recuperar tu auto confianza

Tener muy claro lo que quieres y que es bien en ti y para ti

Dejar clara tu postura ante las diferentes circunstancias de la vida, así como tus valores y principios.

Te invito a que evalúes en tu vida diaria los instantes en los que los límites ha sido rebasados para que en amor y armonía los instaures, créeme que, sin duda alguna, recobrarás tu paz interior.

En amor y conciencia,

Circe Rodríguez

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